\"No me agradezcan a mí: yo soy el agradecido. Uno puede jugar en la NBA pero nada se compara con pasar un rato con estos chicos. Estoy orgulloso de que me hayan elegido como padrino. Felicitaciones a Cecilia, por su labor, y también a las familias\".Manu Ginóbili.
Trotó, jugó al tenis, practicó unos saques de padel, se animó al hockey y al fútbol y, por supuesto, hizo gala de su talento en el básquet.
Todo, rodeado por la sonrisa de más de 150 chicos especiales -de Capital y el interior del país- que desbordaban de alegría por estar cerca de él.
Manu Ginóbili, estrella de San Antonio Spurs y triple campeón de la NBA, talento 100% nacional, demostró no sólo ser un rey en la cancha, sino también en los corazones de miles de chicos que se esfuerzan por superarse y crecer.
El encuentro deportivo fue en el Gimnasio del Club Ciudad de Buenos Aires, donde la Fundación Cecilia Baccigalupo presentó oficialmente su Escuela de Básquet y a su padrino, Manu.
Para él, significó su primera actividad en cancha después del triunfo en la NBA con los Spurs, y la primera también junto a una fundación para personas con discapacidad intelectual.
Manu dedicó su tiempo y sonrisas a todos y cada uno de los chicos. Con los alumnos de la Fundación que practican en Capital Federal y con los de otras instituciones invitadas del interior del país.
Vinieron de Jujuy, Mar del Plata, Santa Cruz, Bolívar, Pehuajó y San Nicolás. Fueron precisamente estos alumnos llegados de tan lejos quienes le entregaron a Manu la medalla y el certificado que lo acreditan como padrino del corazón de la Fundación.

“Es muy gratificante para mi compartir este momento y este emprendimiento con estos chicos que me transmiten cosas difíciles de explicar. Creo que a través del deporte se puede canalizar muchas cosas, se crean desafíos y es una manera de crecer. El deporte me dio mucho, el tenis me dio muchas alegrías, pero esto es diferente, es algo más humano y estar junto a Cecilia en algo tan importante me hace muy bien”. Gabriela Sabatini
De la mano de Gabi, quedaron oficialmente inauguradas las escuelas deportivas de la Fundación Baccigalupo en Mar del Plata. El primer paso de muchos para que más chicos con capacidades diferentes, en Argentina, tengan una mejor calidad de vida a través del deporte.
Gabi saltó. Corrió, practicó unos saques de padel, hizo unos tiros de hockey, se animó al fútbol y al básquet y, por supuesto hizo gala de su talento en el tenis. Todo rodeada por la sonrisa de más de 100 chicos especiales – de Mar del Plata y de la ciudad de Buenos Aires – que desbordaban de alegría por estar cerca de ella.
Seguida palma a palma por todos los chicos, demostró que es una grande de verdad. Y no sólo porque llegó a ser la número 2 del mundo en tenis, campeona de US Open o finalista de Wimbledon, sino también por su entrega y compromiso con otros que más lo necesitan. Gabi dedicó su tiempo y sonrisas a todos y cada uno de los chicos.

Con la presencia de Sergio “Cachito” Vigil, Magui Aicega quienes fueron nombrados padrio y madrina del corazón, se llevó a cabo el anuncio oficial del lanzamieto de la Escuela de Hockey de la Fundación.
La jornada tuvo de todo: conferencia de prensa, exhibiciones y la participación de los chicos en la nueva disciplina.
¡Ah! y un agregado muy particular, antes de la charla final, Vigil, nuevo padrino de la disciplina, se disfrazó de Mickey.

“Es un verdadero honor visitar estos maravillosos lugares del sur argentino y más con esta posibilidad de poder venir a dar una clínica de tenis a chicos especiales a quienes es fundamental créales hábitos con la repetición correcta de movimientos deportivos, los cuales les brinda las herramientas de aprendizaje a la hora de iniciarse en esta actividad”. Guillermo Vilas.
En octubre de 2007 sellamos una alianza de cooperación junto al Río Gallegos Tenis Club- que festejaba sus 85 años de vida- para crear la primera escuela de tenis especial en esa ciudad.
Y la primera clase la dio un maestro de lujo, el gran tenista argentino de todos los tiempos: Guillermo Vilas, quien además recibió el título de padrino de la escuela especial.

"Para mi es un placer poder colaborar con la fundacion,mi sueno fue simpre el poder ayudar y mas aun cuando las cosas se hacen tan bien y con tanto carino." Paola Suarez
Paola nos acompaña, desde hace tiempo, en todas las actividades que realizamos en la Fundación.

\"Te nombramos nuestro padrino\", dijo orgullosa Ana cuando le entregó la medalla al Puma Montecchia, que junto a Pepe Sánchez se convirtió en padrino de la Escuela de Básquet.
El encuentro fue el domingo 15 de agosto de 2010. A las 16.30 hs en punto, en un estadio colmado, y al ritmo de la Space Jam los 3 basquetbolistas ingresaron a la cancha dónde los esperaban ansiosos 60 niños y jóvenes, que asisten a las clases de Básquet e Iniciación Deportiva.
\"Ponete la camiseta como la nuestra\" les dijo Sebastián Bostal, alumno de básquet, a los ganadores del oro olímpico en 2004, antes de empezar a jugar con los alumnos más pequeños, de a 3 a 7 años.
El momento más esperado llegó a las 17 hs cuando comenzaron los partidos, los dos primeros con los alumnos de nivel inicial e intermedio y el último 5 contra 5, con el arbitraje del Leandro Ginóbili, hermano del 4 de los Spurs. \"Cómo arbitro fue muy buen jugador\" bromeó Manu con su hermano.
Sin dudas, uno de los momentos más emotivos de la tarde fue cuando Catalina una niña de 3 años del grupo de Iniciación Deportiva junto con el voluntario más joven, Julián de 9 años entregaron la medalla a Manu Ginóbili.
\"Otra vez una medalla los tres juntos\", fueron las palabras de Manu Ginóbili, Pepe y Ale Montecchia.
Emanuel Ginóbili, Pepe Sanchez y Alejandro Montecchia, tres jugadores excepcionales, tres personas a las que el oro olímpico los hace brillar como jugadores y como personas de bien, acompañando una iniciativa que busca la inclusión de todos en la sociedad.
Tres campeones profetas en su tierra.

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